martes, 7 de julio de 2015

Tratamiento médico de la obesidad mórbida: alternativas actuales, límites y perspectivas



El tratamiento de la obesidad descansa fundamentalmente en la modificación de los factores ambientales (dieta, junto a una actividad física aeróbica regular y la modificación de hábitos de vida). 
En la práctica, la mayor parte del peso perdido se recupera a los 5 años en un elevado porcentaje de pacientes, particularmente entre los obesos mórbidos. El objetivo del tratamiento médico debe centrarse en mejorar las comorbilidades asociadas a la obesidad, que pueden controlarse sustancialmente con pequeñas pérdidas de peso. 


Cualquier posibilidad de éxito pasa por un contacto continuado con una unidad especializada de obesidad que incluya la aplicación y el seguimiento de las pautas más adecuadas y detecte al mismo tiempo las alteraciones psicopatológicas asociadas con la alimentación. 


El tratamiento farmacológico adyuvante con sibutramina u orlistat, cuando no se alcanzan los objetivos planteados con la dieta, puede conseguir pérdidas de peso del 10% en un plazo de más de 2 años. 


Sin embargo, su elevado coste y la imposibilidad de mantenerlos indefinidamente limitan su efectividad. Medidas como las dietas de muy bajo contenido calórico o la eventual colocación de un balón intragástrico pueden justificarse cuando se precisa perder peso de manera rápida e importante. 


Probablemente, el tratamiento farmacológico futuro de la obesidad se base en la combinación de varios fármacos que actúen en diferentes niveles de control de la ingesta y/o termogénesis. Sin embargo, por ahora, sólo la cirugía bariátrica puede brindar una respuesta efectiva a largo plazo en la mayoría de los pacientes con obesidad mórbida.



La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición alerta de los efectos adversos de las "dietas milagro" tan frecuentes en verano

Los expertos hacen hincapié en el papel que debe jugar el endocrinólogo en los procesos de pérdida de peso.

“La obesidad es un problema crónico que implica un cambio del estilo de vida programado y progresivo a largo plazo, para el que no existen curas o remedios milagrosos”.

Durante los meses de verano aumenta de forma alarmante la práctica de dietas “milagrosas”, que, además de producir el indeseable efecto yo-yo, debido a que mediante éstas se pierde masa corporal magra, en vez de masa grasa, pueden tener consecuencias nocivas para la salud. “Se trata de dietas no equilibradas que, además de tener un efecto yo-yo por el que en un breve periodo de tiempo se recupera el peso corporal por encima del peso inicial, pueden causar problemas sobre el metabolismo, la función renal, ocasionan deficiencias vitamínicas, caída del cabello, entre otros efectos nocivos”.

Ante esta situación, los expertos hacen hincapié en el papel que debe jugar el endocrinólogo en los procesos de pérdida de peso, están capacitados para realizar un análisis completo del contexto de la obesidad, de si existen alteraciones hormonales que la provoquen, las comorbilidades que puede tener asociadas y el tratamiento más oportuno”.

“Se debe diagnosticar si el paciente tiene riesgo de hipertensión arterial, diabetes, hiperuricemia, síndrome metabólico, hígado graso, apneas del sueño, etc.”, añade el doctor Rubio. “La información nutricional y de actividad física para una vida sana se puede propugnar desde las administraciones sanitarias o desde diversos colectivos de la comunidad sanitaria, como farmacéuticos, educadores sanitarios, enfermeros, dietistas, nutricionistas, etc. como una aproximación global al problema, pero nunca con la intención de realizar una participación o intervención terapéutica individualizada”.






jueves, 25 de junio de 2015

¿Qué es Endocrinología y Nutrición?




La endocrinólogia


Es una rama de la medicina y la biología que estudia el funcionamiento y las distintas enfermedades del sistema endocrino, las glándulas y sus secreciones específicas llamadas hormonas, así como la integración de la proliferación de eventos en el desarrollo, el crecimiento y la diferenciación (incluyendo la histogénesis y la organogénesis), y también las actividades conductuales y psicológicas del metabolismo, crecimiento y desarrollo, función del tejido, el sueño, la digestión, la respiración, excreción, estado de ánimo, estrés, lactancia, movimiento, reproducción, y percepción sensorial como el causado por las hormonas.